domingo, 28 de agosto de 2011

CUENTO DE LOBOS PARA NIÑOS




Tomás, mira a través de la ventana del cuarto de juguetes, sus ojos alegres buscan la nube de polvo que levanta el auto de su padre, cuando este regresa del trabajo.
En vez del auto, se encontró de frente con una familia lobesca.

-¡Qué bonitos cachorros!- pensó el niño.

Sin temores salió al pórtico y acaricio al más chico: La señora Loba que buscaba comida para sus cachorros, inclinó la cabeza hacia un lado y observó al niño con ternura.
Por fin se acercó el auto del padre, y éste despavorido mira la escena, pregunta:

-Hijo ¿estás bien?-
-Si papi y si que estoy contento con la visita de estos perritos-
-¿Pueden quedarse en casa, papi?
-No, Tomás, no pueden.
-Y, ¿por qué, no?
-Porque son peligrosos, hijo-.


-Yo les he dado chocolates papi, y han batido contentos las colitas, son buenos, papi-

El papá de Tomás, se asustó más, cuando el hijo cuenta que de su mano había dado de comer a los lobos. -¡que terrible!- Le pareció extraño que una familia de lobos y hambrienta llegara a su casa y no causara daños.

Entonces, hizo venir a casa a Saúl su amigo del bosque. El era un ermitaño de muchos años, con una barba tan larga que le llegaba a las rodillas y su vestido era una túnica del color de los árboles del bosque. Papá le contó lo sucedido, de cómo había encontrado a su hijo, con el lobito hijo entre sus brazos y la mamá loba observándolos. Le preguntó, que sabía de los lobos, pues a él siempre le habían contado que los lobos eran feroces.

Saúl masculló el agua que la mamá de Tomás le ofreció y recorrió sus ojos por los rostros de mamá, papá y los dejó fijos en los ojos del niño.

-¿Sabes Tomás? Los lobos son los antepasados de los perros; y así, como los hombres se dividen en grupos de malos y buenos, ellos, los lobos también se dividen: unos son dóciles y amables y otros depredadores, a los que llaman feroces. A ti Tomás, ¡te ha llegado una fortuna!, tienes una familia de campamento. Son dóciles y cariñosos. Tiéndeles la mano, como un buen amigo. De nosotros los humanos depende, que no se vuelvan feroces y los que lo son, que se conviertan en amigables.


Rosaura Mestizo Mayorga

(inédito-registrado)



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